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Adiós al “Nono” Pocho, el alma entrañable que sostuvo la historia de Ataliva

A los 95 años, dejó de existir una figura querida cuya vida estuvo marcada por la cercanía, la humildad y un vínculo inquebrantable con la comunidad y sus instituciones.
 
Locales09 de abril de 2026Radio FM Aries AtalivaRadio FM Aries Ataliva
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Pocho Trossero presente en la cancha de bochas, en uno de los últimos torneos que se jugó en la institución. 

Ataliva despide por estas horas a uno de sus nombres más queridos, de esos que no necesitan estridencias para dejar una huella imborrable. Falleció a los 95 años Elder Carlos Trossero, el “Nono” Pocho, una figura que trascendió generaciones y que supo convertirse, con el paso del tiempo, en un símbolo viviente del pueblo.

Su presencia era cotidiana, casi inevitable. Durante años se lo vio caminar y bicicletear por las calles con una vitalidad que sorprendía, como si el paso del tiempo no lograra alcanzarlo. Sin quejarse, sin detenerse, Pocho construyó una vida marcada por la constancia, el compromiso y una profunda vocación de pertenencia.

Su historia está íntimamente ligada al Club Deportivo Independiente de Ataliva, institución de la que fue parte durante más de ocho décadas. No se trató solo de un socio más: fue dirigente, colaborador incansable y protagonista activo de innumerables etapas. Presidió la Subcomisión de Bochas y también integró los equipos de trabajo de la Fiesta Nacional del Chorizo, aportando siempre desde el lugar que hiciera falta.

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Pocho integró los distintos equipos de bochas, representando al Rojo en la región. 

“El club es un poco la pasión mía”, había expresado en la celebración de los 100 años de la institución, sintetizando en pocas palabras un sentimiento que lo acompañó toda la vida. Esa pasión encontró uno de sus momentos más conmovedores el día en que las canchas sintéticas de bochas fueron inauguradas y el estadio pasó a llevar su nombre. Aquella tarde, frente a su gente, Pocho no pudo ocultar la emoción: la voz se le quebró y las lágrimas hablaron por él.

Era un hombre de gestos simples, de anécdotas compartidas, de presencia constante en cada cena, en cada encuentro, en cada celebración. En los últimos años, la salud comenzó a limitarlo, pero aun así se mantuvo cercano, participativo, fiel a su esencia. Su conocida dificultad auditiva no fue un obstáculo para seguir conectando con quienes lo rodeaban; bastaba con hablarle fuerte para que devolviera una sonrisa o una historia.

Quienes lo conocieron recuerdan también su vitalidad intacta, incluso superados los 90 años. En una distinción del club, sorprendió a todos al inclinarse y tocar el suelo con las manos, con una elasticidad que desafiaba cualquier lógica, como si el cuerpo se negara a acompañar el paso del calendario.

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Pocho haciendo de las suyas en una cena del club, con sus 90 años a cuestas. 

Con su partida, Ataliva pierde a un referente genuino, a un hombre que hizo del compromiso cotidiano una forma de vida y que dejó una marca profunda en la identidad del pueblo. Se va el socio más antiguo del club, pero sobre todo, se va alguien que supo construir comunidad desde el afecto, el trabajo y la presencia.

Sus restos serán velados en la sala de Jubilados y Pensionados de Ataliva, y el sepelio se realizará este viernes a las 10, previo oficio religioso, con posterior traslado al cementerio local.

Hoy, el pueblo lo despide con respeto y gratitud, acompañando a su familia, especialmente a su hijo Luis, y a sus nietos Andrés y Carolina. Después de una vida larga y plena, el “Nono” Pocho parte para reencontrarse con su compañera Nelly.

Quedará su recuerdo en cada rincón, en cada historia contada y en cada sonrisa que supo regalar. Hasta siempre.

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