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title: "En el Día del Trabajador Gastronómico: la historia de un mozo que hizo del servicio una verdadera vocación"
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description: "Este 2 de agosto se celebró en Argentina el Día del Trabajador Gastronómico, una fecha que reconoce a quienes, con dedicación y profesionalismo, hacen posible que cada encuentro alrededor de una mesa se transforme en una experiencia inolvidable. La trayectoria del humbertino Hernán R. Ghilardi refleja el compromiso silencioso de miles de trabajadores del sector."
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date_published: "2026-08-03T08:18:00-03:00"
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# En el Día del Trabajador Gastronómico: la historia de un mozo que hizo del servicio una verdadera vocación

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**Hernán atendió en la fiesta al Gobernador Pullar, a Calvo y a Gilabert en la misma mesa.**

Hay profesiones que trascienden la tarea para convertirse en una forma de vivir. La gastronomía es una de ellas. Detrás de cada plato servido, de cada salón colmado y de cada celebración que permanece en la memoria de una familia, existe un equipo de personas que trabaja con entrega, responsabilidad y una permanente vocación de servicio.

Cada **2 de agosto**, Argentina celebra el **Día del Trabajador Gastronómico**, una fecha instaurada en 1948 para homenajear a quienes desarrollan una actividad esencial para la vida social, el turismo y la cultura del país. Cocineros, mozos, barman, recepcionistas, personal de limpieza y tantos otros trabajadores forman parte de una industria donde la calidad humana resulta tan importante como la excelencia gastronómica.

La historia de **Hernán R. Ghilardi**, oriundo de la vecina localidad de Humberto Primo, representa con fidelidad el espíritu de este oficio.

Con décadas de experiencia recorriendo salones y atendiendo mesas, Ghilardi ha construido una carrera basada en el respeto por el cliente, el compromiso con sus compañeros y la convicción de que cada servicio merece la misma dedicación, sin importar quién ocupe la mesa.

Su trayectoria volvió a quedar reflejada el último fin de semana, cuando tuvo la responsabilidad de atender la mesa principal de la tradicional **Fiesta de la Bagna Cauda**, donde compartieron la velada el gobernador de Santa Fe, **Maximiliano Pullaro**, junto a otras autoridades e invitados especiales. Sin embargo, lejos de considerar ese momento como un logro personal, asegura que simplemente fue el resultado de muchos años de trabajo responsable y de la confianza ganada con el tiempo.

Su vínculo con la gastronomía comenzó casi por casualidad. Ingresó al rubro colaborando detrás de una barra de bebidas y asistiendo a los mozos hasta que, ante la ausencia de uno de ellos, debió salir al salón. Aquella oportunidad inesperada terminó definiendo toda su vida profesional.

Con el paso de los años, la timidez quedó atrás y el contacto cotidiano con la gente le permitió desarrollar una memoria admirable, aprender a interpretar a cada cliente y comprender que servir una mesa implica mucho más que trasladar un plato desde la cocina.

## Un oficio que también cambia con el tiempo

La gastronomía evolucionó profundamente en las últimas décadas y Hernán fue testigo privilegiado de esos cambios.

Recuerda las pesadas bandejas de acero inoxidable, el esfuerzo físico que demandaba transportar varios platos sobre el antebrazo y una época donde la destreza técnica era una marca distintiva de los mozos. También recuerda con humor los errores inevitables de los comienzos, como aquella vez en la que tropezó con una silla y terminó viendo volar tazas, vasos y platos por todo el salón.

Lejos de ocultar esas anécdotas, las considera parte del aprendizaje que todo trabajador atraviesa antes de convertirse en un profesional.

También destaca la transformación que vivió el sector con la creciente incorporación de mujeres, hoy protagonistas en restaurantes, bares y salones de eventos, aportando un enorme nivel de profesionalismo y compromiso.

Desde el punto de vista económico, reconoce que la actividad también cambió. Las nuevas formas de pago, la digitalización y la disminución de las propinas modificaron la realidad cotidiana de quienes viven de la atención al público. Aun así, nunca pensó en abandonar el oficio.

"Trabajé, trabajo y trabajaré hasta que el destino de la vida me lo diga", resume con la serenidad de quien encontró en la gastronomía mucho más que una fuente laboral.

## "Nadie vuelve a un lugar donde no fue bien atendido"

Después de tantos años entre mesas, Hernán sostiene que un buen servicio no depende únicamente de la comida.

"El mozo es como el psicólogo de la gente", suele decir, convencido de que cada jornada también está llena de conversaciones, alegrías, preocupaciones y momentos familiares que terminan formando parte de la vida de quienes trabajan en un salón.

Ha visto crecer generaciones enteras. Atendió casamientos, cumpleaños de quince y reuniones familiares, para años más tarde volver a recibir a esas mismas personas acompañadas por sus hijos.

Esa experiencia le permitió llegar a una conclusión que resume toda una carrera: **"Nadie vuelve a un lugar donde no fue bien atendido".**

Para él, la atención personalizada, la cordialidad y el trabajo en equipo continúan siendo los pilares de una gastronomía de calidad.

A pesar de haber atendido a gobernadores, dirigentes, artistas y distintas personalidades, prefiere no detenerse en los nombres propios. Considera que el verdadero reconocimiento es que un cliente vuelva, recomiende el lugar y se retire con una sonrisa.

En un contexto donde la gastronomía continúa reinventándose e incorporando nuevas tendencias, Hernán insiste en la importancia de seguir capacitándose, viajar, aprender y entender que el servicio evoluciona junto con las personas.

En este Día del Trabajador Gastronómico, su historia representa el esfuerzo cotidiano de miles de hombres y mujeres que, muchas veces lejos de los aplausos y de las cámaras, hacen posible que cada encuentro alrededor de una mesa se convierta en un recuerdo imborrable.

Porque detrás de un uniforme, una bandeja o una sonrisa siempre hay horas de preparación, sacrificio, paciencia y una vocación que no se improvisa. Una vocación que, como demuestra Hernán Ghilardi, puede convertirse en una verdadera forma de vida.

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